Charlie por fin es libre gracias a la ayuda de la senadora Dafne M. Linares, que aboga por los derechos de los animales. Sin embargo, cuando vuelve a clase, en vez de la cálida bienvenida que recibió en su día, sufre desprecios y calumnias. A pesar de todo, Lucy avanza en la obtención de derechos humanos para Charlie.