«¡Yo me encargaré de cuidar a mi hermano!». En un día nevado, Masamune cae enfermo con un resfriado justo antes de la fecha límite para entregar su manuscrito. Sagiri, al verlo con fiebre alta, lo lleva a su propia habitación y comienza a cuidarlo. Por otro lado, Masamune, acostado en la cama de su hermana, no puede calmarse en absoluto. Para colmo, sus ruidosos amigos también vienen de visita... En este día de invierno, enfrentada a los pequeños recuerdos que persisten en su corazón, las acciones que Sagiri decide tomar son—.